#LaHoraInformativa
En el marco de las festividades navideñas, cuando la nación se viste de luces y esperanza, corresponde a las instituciones del Estado velar por la seguridad, el orden y la tranquilidad de la ciudadanía. Como sociedad, expresamos nuestro más profundo agradecimiento al Ministerio de Interior y Policía, la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT), la Policía Nacional y RD Vial, por la entrega y el compromiso que demuestran en estas fechas de especial significado.
La Navidad, tiempo de unión familiar y celebración colectiva, exige un esfuerzo adicional de nuestras autoridades. Mientras miles de hogares se reúnen en torno a la mesa, mientras las calles se llenan de música y encuentros, los agentes y servidores públicos permanecen en sus puestos, garantizando que cada ciudadano pueda disfrutar con confianza y seguridad.

- Ministerio de Interior y Policía: Rector de las políticas de seguridad y convivencia, coordina acciones estratégicas que permiten mantener el orden público y prevenir situaciones de riesgo.
- DIGESETT: Con disciplina y rigor, despliega operativos de tránsito que protegen vidas y promueven la responsabilidad en las vías, reduciendo accidentes y fortaleciendo la cultura vial.
- Policía Nacional: Custodia permanente de la paz social, que con patrullajes, operativos y presencia activa asegura que la celebración no se vea empañada por la delincuencia ni el desorden.
- RD Vial: Con vocación de servicio, acompaña a los conductores en las carreteras, brindando asistencia y apoyo para que el desplazamiento sea seguro y ordenado.
Este esfuerzo conjunto refleja la esencia del servicio público: la capacidad de anteponer el bienestar colectivo al interés personal. Cada agente que sacrifica horas de descanso, cada operativo que se organiza con precisión, cada jornada de vigilancia que se extiende hasta la madrugada, constituye un acto de civismo y compromiso.
La ciudadanía reconoce que la paz y la seguridad que acompañan nuestras celebraciones no son fruto del azar, sino del trabajo constante de quienes, bajo el amparo de la ley y el mandato del Estado, se convierten en guardianes de nuestra convivencia.
En estas fiestas, reafirmamos nuestro respeto y gratitud hacia las instituciones que, con firmeza y vocación, hacen posible que la Navidad se viva en armonía. Su labor es un recordatorio de que la grandeza de una nación se mide también en la capacidad de proteger a su gente en los momentos más significativos.