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Santo Domingo, 5 de enero de 2026

En un giro inesperado dentro del proceso penal federal que enfrenta el presidente venezolano Nicolás Maduro en Estados Unidos, se ha confirmado la contratación del reconocido abogado penalista Barry J. Pollack como su defensor oficial ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

Pollack, ampliamente conocido por liderar la defensa legal del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, presentó este lunes el documento de appearance of counsel que lo acredita como representante legal de Maduro en el proceso judicial que se desarrolla en territorio estadounidense.

Trayectoria y casos destacados

Barry J. Pollack cuenta con más de tres décadas de experiencia en litigios federales complejos y casos de alto perfil en Washington y Nueva York. Es considerado una figura de referencia en la defensa de acusados en procesos con implicaciones políticas y diplomáticas. Entre sus casos más relevantes destacan:

  • Julian Assange (WikiLeaks): Lideró la defensa del fundador de WikiLeaks frente a cargos de espionaje. Negoció con el Departamento de Justicia un acuerdo que permitió su liberación tras declararse culpable de un cargo menor.
  • Barry Bonds (MLB): Representó al beisbolista en el caso de perjurio vinculado al uso de esteroides, logrando la anulación de la condena en apelación.
  • Condenas erróneas: Ha trabajado en la liberación de personas injustamente condenadas, obteniendo compensaciones y anulaciones de sentencias en distintos estados.
  • Fraude corporativo y corrupción: Defendió a ejecutivos en casos de fraude financiero y violaciones regulatorias, logrando acuerdos favorables y absoluciones en procesos de alto impacto.

Su historial lo posiciona como un abogado capaz de enfrentar procesos de gran complejidad, con experiencia en negociaciones directas con el Departamento de Justicia y en la construcción de defensas estratégicas en casos con repercusión internacional.

Implicaciones para el caso Maduro

La designación de Pollack anticipa una defensa orientada a:

  • Negociar con autoridades estadounidenses para reducir cargos o alcanzar acuerdos diplomáticos.
  • Enmarcar el proceso como una disputa política internacional, siguiendo precedentes como el de Assange.
  • Desacreditar pruebas obtenidas en contextos extraterritoriales, aprovechando su experiencia en casos de espionaje y seguridad nacional.

Este nombramiento se produce en paralelo al impacto bursátil generado por la captura de Maduro, que ha impulsado al alza las acciones de empresas petroleras en Wall Street, ante la expectativa de una posible apertura del crudo venezolano a capital estadounidense.

La defensa legal de Maduro, ahora en manos de uno de los penalistas más respetados de Estados Unidos, anticipa un proceso judicial de alta complejidad, con repercusiones políticas, económicas y diplomáticas en toda la región.

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