#LaHoraDelCriterio | Comprender mejor para decidir mejor.

Por: Geisy Peña Turbí

En casi cualquier profesión, a los 18 años todavía puedes estar descubriendo para qué eres bueno. En el béisbol dominicano, a esa edad alguien puede empezar a considerar que vas tarde.

Osvaldo Bidó firmó con los Piratas de Pittsburgh a los 21 años. Cuando llegó a Grandes Ligas, uno de los responsables de la organización recordó una realidad incómoda del mercado dominicano, y es que un prospecto de 18 años puede ser visto como un “viejo”. Bidó fue una excepción, no una demostración de que basta insistir hasta conseguirlo, pero lo que su historia permite cuestionar es qué tan buenos somos, distinguiendo entre alguien que no tiene potencial y alguien cuyo potencial todavía no hemos visto.

Seleccionar obliga a decidir, y un scout, una empresa, una universidad o un directivo no pueden esperar indefinidamente a que cada candidato desarrolle todas sus capacidades. Hay plazas limitadas, recursos restringidos y criterios que deben aplicarse en un momento determinado, y el problema empieza cuando olvidamos precisamente eso, que estamos evaluando a una persona en un momento determinado.

Con esto pretendo decir que, una decisión puede ser razonable hoy y no constituir un pronóstico fiable sobre dentro de cinco años. El cuerpo cambia, pero también la disciplina, el criterio, la seguridad, la capacidad de aprender y hasta las circunstancias que permiten que alguien rinda. Sin embargo, con mucha frecuencia convertimos la frase “ahora no” en “no tiene futuro”, y esa confusión afecta tanto a quien selecciona como a quien queda fuera.

Un joven puede interpretar una firma de Grandes Ligas que no llegó, como una sentencia sobre sí mismo, pero quienes lo acompañan, tampoco deberían responder prometiéndole que, si persevera, terminará consiguiéndola, porque las probabilidades de que suceda son tan altas como las de que no suceda. Por eso, un acompañamiento serio consiste en algo menos espectacular, como evaluar qué falta, cuánto margen real de desarrollo existe, cuánto tiene sentido seguir invirtiendo tiempo en ello y qué otras capacidades conviene proteger mientras tanto.

La MLB ha impulsado en República Dominicana programas educativos dirigidos también a prospectos no firmados y jugadores liberados, incluyendo formación vocacional y alternativas para la vida después del béisbol. La propia existencia de esas iniciativas reconoce una realidad elemental, y que desarrollar talento también debería significar preparar a la persona para más de un desenlace, y si bien esto aplica a la pelota, en muchas ocasiones se descartan otros profesionales porque todavía no “dan el perfil”, empleados porque no destacaron pronto, o jóvenes porque a determinada edad no han alcanzado lo que esperábamos, y es que evaluar es necesario, pero dictar sentencias demasiado pronto, no.

Quizás una de las responsabilidades más delicadas de quien dirige sea recordar que tener autoridad para seleccionar a alguien no significa tener capacidad para predecir todo lo que esa persona puede llegar a ser.

Pregunta de criterio: ¿cuántas veces confundimos lo que una persona es capaz de hacer hoy con el límite de lo que podrá llegar a hacer mañana?

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