En la costa noroeste de la República Dominicana, allí donde los manglares respiran como gigantes silenciosos y el mar dibuja horizontes interminables, comienza a levantarse una ciudad que promete cambiar la historia del turismo en el Caribe. Su nombre es Alba Bay, y su propósito es tan ambicioso como poético: convertirse en la primera ciudad del «Wellness» del mundo.

Un sueño global que encontró su hogar en Montecristi:

El proyecto nace del respaldo de un grupo inversionista internacional con décadas de experiencia en Israel, Nueva York, Miami, Londres y Europa. A ese equipo se suma Yossi Abadi, reconocido por Forbes como el inversionista israelí más destacado de la región, quien hoy lidera la visión y la ejecución del desarrollo.

Pero la verdadera protagonista es Montecristi. Una provincia rodeada de cayos vírgenes, arrecifes de coral, galeones hundidos, salinas y un Parque Nacional Submarino que guarda siglos de historia. Un lugar donde la naturaleza no es paisaje: es identidad.

“Elegimos Monte Cristi porque pocos lugares conservan una riqueza natural como la suya”, afirma Abadi. “Nuestra ambición es crear un destino de clase mundial que esté a la altura de ese entorno extraordinario”.

Una ciudad diseñada para respirar:

El plan maestro, creado por la firma internacional Arquitectónica junto al estudio dominicano Franc Ortega y Asociados, imagina una ciudad donde cada elemento —hoteles, residencias, senderos, lagunas, campos de golf— convive en armonía con el entorno.

• Más de 160 km de senderos y rutas de bicicleta.
• Una laguna cristalina que será el corazón azul del proyecto.
• Dos campos de golf integrados al paisaje.
• Un centro de turismo de salud para quienes buscan vivir mejor.
• Extensas áreas verdes que funcionarán como el pulmón del desarrollo.

Todo bajo principios de sostenibilidad, autosuficiencia y respeto absoluto al territorio.

Sostenibilidad: el cimiento, no el discurso

Alba Bay obtuvo su Licencia Ambiental tras cumplir con todos los requisitos para proteger manglares, humedales y zonas costeras. El proyecto contará con un parque solar propio y sistemas avanzados de tratamiento de agua.

“Lo ambiental no es un trámite ni un eslogan: es el cimiento del proyecto”, asegura Abadi. “Quiero que dentro de cincuenta años los manglares estén mejor de como los encontramos”.

Un nuevo Caribe conectado al mundo:

El impulso definitivo llegó con el decreto presidencial que aprueba el Aeropuerto Internacional de Montecristi, una infraestructura que situará la región a solo 65 minutos de Miami.

“Esta provincia está renaciendo y tendrá un desarrollo sin precedentes”, expresó el presidente Luis Abinader.

Una comunidad para quienes quieren vivir mejor:

Más allá de su escala, Alba Bay aspira a convertirse en un hogar para quienes buscan una vida más consciente, más saludable y más conectada con la naturaleza.

“Lo que más me entusiasma no son los edificios, sino la gente que va a vivir aquí”, dice Abadi. “Alba Bay nace en Montecristi y hará historia en el Caribe”.

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