Artículo – Entrevista Dra. Alicia Uribe (La Hora del Sur
#LaHoraDeLaSalud
Por: Dra. Greicy Peña Turbí
Con la colaboración de la Dra. Alicia Uribe (Dermatóloga Clínica)
El sol caribeño nos acompaña todo el año, pero ¿realmente sabemos cómo proteger nuestra piel? En esta nueva entrega de La Hora de la Salud, integramos la experiencia de la Dra. Alicia Uribe, especialista en dermatología clínica, para derribar los mitos más comunes sobre la exposición solar, enseñarnos a identificar señales de alerta y explicarnos cómo cuidar nuestra piel sin importar si nos encontramos en la República Dominicana o en los climas fríos de la diáspora.
El riesgo subestimado del sol tropical
Dra. Greicy Peña: Dra. Alicia, ¿por qué considera que muchos dominicanos subestiman el riesgo del sol siendo un país tropical?
Dra. Alicia Uribe: Es una paradoja que como dermatóloga veo a diario y se debe principalmente a que al nacer y crecer bajo el sol caribeño, lo tenemos normalizado. El dominicano asocia al sol con salud, vacaciones y bienestar, por lo que raras veces lo percibe como un factor de riesgo. Sin embargo, desde la dermatología vemos que esta subestimación responde a tres factores clave:
- La creencia de que la piel morena ‘aguanta más’: Si bien la melanina ofrece cierta protección natural contra las quemaduras visibles, no protege contra el daño celular ni el cáncer de piel.
- Asociar el daño solo con quemaduras rojas: Debemos entender que la radiación UV actúa de forma acumulativa y silenciosa. Las manchas, la pérdida prematura de firmeza y las mutaciones celulares son el resultado de años de exposición diaria (al caminar, conducir o estar cerca de ventanas), no solo por ir a la playa.
- El fotoprotector como lujo de vacaciones: En un país con índice UV elevado durante casi todo el año, el fotoprotector debería formar parte de la higiene y cuidado básico diario, igual que lavarse los dientes.
Debemos aprender que no se trata de tenerle miedo al sol, sino de entender la importancia de conocer sobre sus efectos y aprender a convivir con él de manera responsable.
La regla de oro: Identificando señales de alarma
Dra. Greicy Peña: ¿Cómo podemos diferenciar en casa una mancha benigna de una señal de alarma en la piel?
Dra. Alicia Uribe: Es vital aprender a identificar una lesión sospechosa a tiempo, ya que esto marca la diferencia entre un tratamiento sencillo y una complicación grave de salud. Aunque el diagnóstico definitivo siempre debe hacerlo un dermatólogo, existe una regla de oro que todos en casa podemos aplicar para evaluar nuestras manchas y lunares: la regla del ABCDE.
Criterio
Descripción de Alerta
A – Asimetría
Si trazamos una línea por la mitad de la mancha y ambas partes no se ven iguales.
B – Bordes irregulares
Si los bordes son borrosos, dentados, desiguales o no están claramente definidos.
C – Color variado
Las lesiones benignas suelen ser de un solo tono de café o marrón. Debe preocupar si la mancha tiene varios colores a la vez.
D – Diámetro
Prestar especial atención a manchas o lunares que midan más de 6 milímetros (aproximadamente el tamaño de la borra de un lápiz).
E – Evolución
Cualquier mancha que cambie de forma, tamaño, color o relieve en poco tiempo. También si empieza a picar, doler, descamarse o sangrar.
Además del ABCDE, aconsejo a mis pacientes buscar la lesión que ‘no encaja’. Si tienes varios lunares o manchas similares en el cuerpo y de repente notas una que se ve completamente diferente a todas las demás, esa es la que debe evaluar el especialista.
Rutina mínima de fotoprotección: Trópico vs. Frío
Dra. Greicy Peña: Finalmente, ¿qué rutina mínima de fotoprotección recomiendas tanto para quienes viven en nuestro país como para la diáspora en climas fríos?
Dra. Alicia Uribe: La fotoprotección no debe ser un ritual complejo de diez pasos; si no es práctica, la gente no la cumple. Debe ser una rutina básica de tres pasos fundamentales, adaptando la textura y la frecuencia según el clima:
- Para la República Dominicana (Clima tropical y húmedo): El fotoprotector ideal debe ser de textura ligera (gel, fluido, gel-crema o fórmulas oil-free y toque seco) con un FPS mínimo de 50 y cobertura de amplio espectro. La regla de oro es aplicar el equivalente a dos dedos para rostro y cuello en la mañana, y reaplicarse cada 2 a 3 horas. Hay que complementarlo con protección física como buscar la sombra en horas pico, usar sombreros de ala ancha y lentes con filtro UV real.
- Para la diáspora en climas fríos (EE. UU., Europa): El error más frecuente es asumir que si no hay calor o sol brillante, la piel no se quema ni se daña. Aunque la radiación UVB baja en invierno, la radiación UVA atraviesa nubes y ventanas con la misma intensidad. Además, la nieve refleja hasta un 80% de la radiación solar. El producto ideal es un fotoprotector en crema o enriquecido con activos hidratantes como ácido hialurónico o ceramidas, ya que la calefacción y el frío resecan la barrera cutánea. Se debe usar un FPS de 35 a 50.
Da igual si estás a 30 °C en la playa de Cabarete o a 0 °C caminando por Nueva York, la radiación solar no descansa y el cuidado de tu piel tampoco debería hacerlo.
