#LaHoraDeLaSalud

Por Dra. Greicy Peña Turbí

A casi todos nos ha pasado: hay un evento importante al día siguiente y, de la nada, aparece un granito (comedón) inoportuno en el centro del rostro. Ante la desesperación, es común recurrir al consejo de un amigo o de las redes sociales: aplicar un poco de pasta de dientes antes de dormir para que amanezca seco. Esta semana, en La Hora de la Salud, se desmonta uno de los mitos caseros más antiguos y dañinos para la piel del rostro.

En Cristiano: ¿qué le hace la pasta de dientes a un granito?

La pasta dental contiene ingredientes como mentol, alcohol, peróxido de hidrógeno, bicarbonato de sodio y detergentes, formulados estrictamente para el esmalte dental, la sustancia más dura del cuerpo humano. La piel del rostro, en cambio, es sumamente delicada. Al aplicar pasta de dientes sobre una espinilla, el mentol produce una falsa sensación de frescura, pero lo que ocurre químicamente es una quemadura por contacto: la piel se irrita, se deshidrata de forma agresiva y la barrera cutánea se rompe.

A partir de este mecanismo, conviene aclarar algunas ideas frecuentes sobre este remedio casero.

Mito vs. Realidad

Mito: si pica o quema al aplicarse la pasta de dientes, es porque está haciendo efecto.

Realidad: el ardor es señal de inflamación y daño tisular. La piel lesionada responde produciendo más grasa para defenderse y, peor aún, puede dejar una mancha oscura o una cicatriz profunda que tarda meses en desaparecer.

Mito: exprimir la espinilla y luego ponerle pasta de dientes la desinfecta.

Realidad: al pellizcar la piel se introducen bacterias de las uñas más profundo en el poro, y al aplicar pasta dental sobre la herida abierta se provoca una dermatitis severa.

¿Qué se debe hacer realmente ante un brote de acné?

1. Aplicar frío local. Si el granito o punto negro (comedón) está muy inflamado y duele, envolver hielo en una compresa o paño limpio y colocarlo durante cinco minutos ayuda a reducir la inflamación.

2. Usar parches hidrocoloides o productos específicos. Existen parches para espinillas (comedones) y geles localizados con ácido salicílico o peróxido de benzoílo, diseñados médicamente para secar el brote sin quemar la piel.

3. No pellizcar. Resistir la tentación de exprimir es el primer paso para evitar cicatrices permanentes.

Lo que es beneficioso para los dientes no lo es para el rostro. Lo recomendable es cuidar la piel con productos formulados específicamente para ella y consultar siempre a un médico especialista estético/dermatólogo ante brotes recurrentes.

Dra. Greicy Peña Turbí | Especialista en medicina estética y cuidado de la piel

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